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Música
Árbol que florece

“Crear y Descrear”, el nuevo fruto de Spuntone & Mendaro

El miércoles 12 de octubre el dúo actuará en el Teatro Solís junto con una banda que los acompañará en la presentación de su último disco.

07.10.2022 18:31

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2022-10-07T18:31:00-03:00
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Por Agustina Lombardi

La historia comenzó una noche en la que los músicos Guzmán Mendaro y Juan Casanova tocaban en el Bar Tabaré. “Un día Ale [Spuntone] cayó a vernos y lo invitamos a tocar unos temas. Juan se fue y nos quedamos tocando un par de canciones, fue la primera vez que tocamos juntos”, recuerda Mendaro. Así fue como terminaron armando un repertorio entre “una picadita y una copa de vino”. La historia del dúo Spuntone & Mendaro comenzó así hace doce años, sin la ambición de tocar en vivo. El paso de los años terminó por convertir a Guzmán Mendaro y Alejandro Spuntone en más que músicos intérpretes. Ahora también, compositores. 

El primer toque fue en la parrilla de Lou Bizarro. Luego, un par de fechas en el Bar Tabaré. El primer disco es un reflejo de esos primeros años, grabado en vivo en distintos bares. El segundo, en teatros. El tercero, la presentación en vivo del segundo. El cuarto, ya propio, y el quinto en camino. Antes de todo eso, dos músicos de bandas rockeras. Un guitarrista que tocaba en Hereford, y el exvocalista de La Trampa. Guzmán Mendaro y Alejandro Spuntone, en ese orden.

Esa historia compartida les dio la complicidad que hoy tienen a la hora de hacer música y, también, al reconstruir su camino de un tiempo a esta parte. “Gus, querido”: Spuntone le da la palabra a su compañero para comenzar a recordar cómo fue que pasaron de hacer un repertorio de canciones ajenas a escribir las propias. La respuesta: la necesidad de crecer.

El próximo miércoles 12 de octubre presentan Crear y descrear, su quinto disco, el segundo de composiciones propias, que sale a la luz a fin de mes, según cuenta el dúo.

Sus primeros tres discos son en vivo, ¿por qué toman esa decisión?

Alejandro Spuntone: En 2013 Bizarro nos propuso grabar lo que fue el primer disco, Estado natural. La única condición nuestra fue grabarlo en vivo. Era donde el proyecto crecía, donde el dúo funcionaba. No teníamos ninguna expectativa. La idea nuestra era dejar un lindo registro de esas juntadas.

Guzmán Mendaro: A la hora de grabar, se preparó para ser un disco en vivo. El objetivo de ese registro fue captar lo que pasó en el momento, y tenés que llegar lo más rigurosamente tocando e interpretando para que quede lo más fiel posible a lo que vos querés. En Estado natural eran versiones de músicas que a nosotros nos copaban, o habíamos sido participes de ellas, entonces fue un repertorio que usamos para hacer nuestra ejecución en vivo.

¿Y después?

S: Después se fue dando, empezamos a tener una afinidad musical, y además una gran amistad. Empezamos a tirar ideas, surgió El refugio, que se grabó en teatros con canciones que habían quedado afuera. 

M: El tercero es el recital del Teatro Solís, cuando presentamos El refugio. Ahí lo registran y, entonces, lo trabajamos como una película, con el back y los ensayos. Ese disco ganó un Graffiti.

Su cuarto disco es el quiebre en un camino de hacer versiones. ¿Cómo llega a surgir Equilibrio (2019)?

S: Es fruto de ese proceso. Tocando mucho; nos fue bien recorriendo el interior y Montevideo. Empieza a surgir la inquietud de lo que serían nuestras canciones. Venimos del mundo de bandas eléctricas. Entonces armamos una banda especial para Equilibrio, la misma que nos acompaña hasta el día de hoy; Checo Anselmi, Diego Bustamante, Rodrigo Trobo. Venimos de ese palo y nos gusta. Con Guzmán queríamos compartir nuestra otra faceta, que era la de músicos de bandas de rock. Ahí empezaron a surgir las canciones propias. La única versión que hay en ese disco es “Santa Lucía”, de Roque Narvaja. Crear y Descrear es también lo que se va desprendiendo de Equilibrio, y una mezcla entre las dos maneras que tenemos de presentarnos con Guzmán; la cosa del dúo, minimalista, y una banda más orquestada con rock y distorsión, blues. Un poco de todo. 

¿Cómo surge la necesidad de hacer canciones propias?

S: Es una necesidad y una búsqueda. Sería muy sencillo para nosotros hacer versiones, nos fue muy bien. Podríamos tratar de seguir versionando otras cosas. Sin embargo, la decisión es buscar nuestras propias canciones y hacerlas convivir con el mundo de las versiones, que nunca dejamos de tocar. Teníamos ganas de decir cosas; desde sentimientos a cosas que uno ve alrededor.

¿Quién escribe y quien compone?

M: En general escribe Ale y yo me encargo de la melodía. Pero hay excepciones. La mayoría de las veces lo hacemos vía WhatsApp, nos vamos mandando audios. 

¿Cómo fue ese desafío para músicos que no eran compositores?

S: Las composiciones que hago me cuestan muchísimo, porque no fui compositor. Mis primeras canciones son del 2013. No era mi lugar cómodo. En el caso de La Trampa, era de ser interprete y tratar de transmitir lo que un autor quiere decir a través de mi voz. Enfrentarte a un papel e intentar decir cosas que te interesan, superar el filtro de tu propia vergüenza para mostrarle a un amigo y después a la gente; vas superando esas etapas. Es un laburo chiquito, de buscarse a uno mismo y de encontrarte a vos en un lugar en la música uruguaya, que es difícil.

¿Les reclaman mucho el sonido anterior?

S: A veces sí, pero ya lo consideramos como algo natural. Uruguay es un país que mira siempre para atrás. En la Noche de la Nostalgia es donde más sale gente. La noche más exitosa del año habla de la nostalgia, nos marca como sociedad.

M: Ya sacamos dos cortes, “El nido”, que es en dúo y bien minimalista, y después otro que se llama “Contra el viento”, más de banda. Recibí críticas positivas y negativas de los dos. Como músicos de esas bandas, podríamos seguir haciendo canciones de La Trampa y de Hereford, capaz nos iría bárbaro. Pero nunca abusamos de eso. Incluso, hicimos alguna vez una versión, pero intentamos no hacerlo. Tenemos otra cosa nueva. No olvidamos esa historia, que es parte de lo que nos trajo hasta acá, que es un orgullo, pero tampoco queremos vivir prendidos de eso. Es muy placentero para los dos pensar en lo nuevo. Es un crecimiento interior, de hacer trascender cosas que te interesan y que les vas perdiendo el miedo y te vas animando a hacer.

¿Por qué el show se llama Nuevo Fruto?

S: Es una frase de una canción, pero también es lo que sentimos en este momento, un nuevo fruto que está naciendo de este árbol llamado Spuntone & Mendaro. Un nuevo disco, que es un nuevo espectáculo. Un nuevo camino. Siempre poner la palabra nuevo es como revitalizante. Es fruto de todo esto que ha pasado. Hay una semilla de lo que va a germinar más adelante. Son doce años en los que ha pasado un montón de agua bajo el puente, la seguimos peleando y seguimos cultivando cosas para después sembrar.

Por Agustina Lombardi