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Música
Del anonimato al jugador del año

Acru: “La fuerza del rap latino es muy auténtica y de un gran sentido de pertenencia”

El rapero argentino se presentará el sábado 29 de julio en Montevideo Music Box y promete sorpresas de su nuevo disco “El don”.

25.07.2023 19:38

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2023-07-25T19:38:00-03:00
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Por Agustín Frugoni
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En el marco de su gira TourLatam, el rapero argentino Agustín Cruz, mejor conocido como Acru, anunció que regresará a Uruguay el próximo sábado 29 de julio con un show en Montevideo Music Box. Las entradas se pueden adquirir aquí.

Previo al lanzamiento de su nuevo disco El don, que será presentado el 28 de setiembre en el Luna Park, el artista brindó un adelanto con el single “Josear”, una canción que trata sobre el trabajo y la confianza en uno mismo. El videoclip relata “el desarraigo que viven las familias de distintos pueblos del país” y “el hecho de salir a buscar la oportunidad de trabajo a una nueva ciudad”, según cuenta Acru.

Acru dio sus primeros pasos en el mundo del freestyle y las batallas en 2014. Sin embargo, ya estaba familiarizado con otras ramas del hip-hop, como el beatbox y el grafiti. Si bien podía presumir de cierta fama dentro de la escena de la música urbana argentina antes de la competencia, El Quinto Escalón le otorgó reconocimiento no solo entre sus pares, sino también para con una audiencia que se encontraba en pleno crecimiento.

En su etapa como freestyler, Acru se caracterizó por poseer una coherencia y habilidad para improvisar poco común. En 2015 lanzó su primer mixtape, titulado Sueños firmes. A partir de ahí, comenzó a consolidar su carrera como rapero con varias canciones y sus dos primeros álbumes de estudio: El origen (2017) y Anonimato (2018).

La carrera del joven de 26 años cuenta ya con varios hitos, como por ejemplo “El jugador del año”, un tema junto al célebre cantante Trueno y el famoso productor Bizarrap, que fue la canción oficial de la Liga Profesional del Fútbol Argentino en el año 2020. Junto a este último participó también de una Freestyle Session. 

Dentro de la escena urbana argentina hubo una etapa de furor, que fue cuando la mayoría de artistas que suenan hoy se hicieron famosos. ¿Qué hizo que te inclinaras por el rap tradicional cuando el resto se inclinó por el trap, que era lo que vendía?

Fue una motivación personal y artística. Yo desde muy chico quería pertenecer al rap. Quería desarrollarme ahí y aspiro a tratar de dejar mi marca en este sonido en castellano. Creo que ha sido una decisión muy auténtica. Hoy entiendo la música desde distintos lugares. Está buenísimo tratar de ser habilidoso, desarrollarse y desafiarse en formatos que a uno le sientan bien y en otros que no para poder crecer artísticamente. Voy siguiendo lo que me gusta y a donde siento que pertenezco. No pensé ni en mi carrera ni en la industria. Adentro mío suena así, hablaba en ese idioma y hasta el día de hoy voy despejando un poco lo que me pasa adentro y, de momento, tiene este sonido y me siento bien haciéndolo.

Cuando se empezó a consolidar tu carrera como artista te comenzaste a alejar de la escena del freestyle. ¿Por qué te alejaste del circuito de competencias? ¿Cómo ves la escena hoy?

Tengo una conexión muy fuerte con el improvisar, pero fui entendiendo con el tiempo que para mí improvisar tiene que ver más con una cuestión creativa y espiritual que con estar involucrado en las batallas. Está bueno para los que quieren estar en esa disciplina ese marco de competencias e ir por los títulos. Yo siento que hay una vertiente de la improvisación a la que todavía le falta un desarrollo y un espacio. Espero que en algún momento lo pueda encontrar para que se puedan encontrar también otro tipo de improvisaciones y otro tipo de formatos. No siento que se haya creado ese espacio y por eso decidí abrirme. No me sentía cómodo. Además, cuando empecé a competir, simultáneamente comencé a sacar canciones porque yo siempre quise hacer música y sentí que las batallas de freestyle me dieron un medio para poder acceder a eso. Cuando fui a las primeras competencias, de repente alguien me dijo: “Escuché lo que dijiste en esta canción” y me citó una barra. Lo sentí más importante que ganar una batalla.

¿A la hora de componer cuánto sale de freestyle e improvisación y cuánto de sentarte a escribir en un estudio y pensar una letra para después ponerla en un ritmo?

Lo primero que trato de lograr cuando voy a generar una canción es la música, que el 50% de la música esté lograda en el sentido de tener un ritmo que refleje el concepto de lo que queremos decir. A partir de ahí, voy empezando a hacer melodía, balbuceo, buscando tarareos y ciertos dibujos musicales a los que trato de ponerles palabras rápidamente. Por ejemplo, al buscar una canción energizante, usar cierto tipo de bajo o batería. Voy armando un encadenamiento de conceptos que hacen que le ponga palabras. Mi proceso creativo es a partir de la música. Tiene que ver más con escribir que con improvisar. 

¿Qué importancia tiene el deporte en tus letras? Hay muchas referencias al respecto, la más clara es Román [Riquelme], como se titula una de tus canciones.

Hay algo que tiene que ver con la conducta, el carácter, la constancia y la disciplina que tiene que tener el deportista para poder alcanzar un nivel competitivo y un nivel de realización. Los deportistas que más me gustan o interpelan son los que confiando en su disciplina y su habilidad pudieron salir de su barrio, ganar competencias a nivel internacional, dejar una marca en el deporte y poner a su gente en lo más alto. Creo que los lugares de donde salen ese tipo de deportistas y los lugares de donde salen los tipos de raperos que uno escucha son bien parecidos. Esa historia de los barrios me interesa y me conecta. Hay una disciplina que tiene que tener el músico profesional y una disciplina que tiene que tener el deportista de élite profesional que es muy parecida. Esa conexión entre los mundos me identifica y trato de aplicarla a mi vida.


Supongo que estarás ansioso por presentar El don, tu nuevo álbum, ya que desde Anonimato (2018) no publicás uno. ¿Cómo pensás que la gente va a recibir este nuevo álbum?

Yo deseo que puedan ver todo el trabajo que hay por detrás. Viendo lo que pasó con “Josear”, que fue el primer adelanto del álbum, creo que la gente encontró parte de la propuesta que hace el disco y fue bien recibida. Por mi parte estoy muy contento, creo que Anonimato fue una obra sólida en su momento y a mí me ayudó; me va a acompañar siempre. El don es una obra más conceptual, con un desarrollo musical y una estética de sonido llevado a otro nivel. Es otro nivel fotográfico, discursivo, línea por línea. Las habilidades como músico en general más allá de mi rap creo que han llegado a un mejor lugar. Estoy contento de poder haber consolidado ese trabajo y ojalá que la gente pueda ver todo lo que hay detrás de estos cuatro años de trabajo para hacer lo posible.

¿Cómo fue el proceso de creación de este de este nuevo álbum? ¿Por qué para vos es más conceptual?

En un principio fue a partir del sonido, en el sentido de que con Veeyam [productor musical] sentíamos que había una una propuesta de audio y una estética de sonido que no se estaba explotando a nivel escena de rap latinoamericano y en habla hispana en general. Creemos que el rap ha ido evolucionando y desarrollándose, alcanzando un nuevo lugar que no tiene que ver tanto con la estética más vintage del boombap tradicional. Hoy en día los nuevos raperos se reconocen como artistas, por ende, su discursiva tiene que estar en un mejor lugar, al igual que su capacidad musical, su visión como productores, el desarrollo del canto y la capacidad de producción en cada una de sus canciones. En torno a eso, dijimos: “Tenemos que hacer una obra que tenga un concepto, storytelling y entrelazamiento entre canciones”.

¿Cuánto tiempo invertiste en este proceso?

Muchísimas horas de estudio, grabaciones, idas y vueltas, canciones dadas de baja. Pasamos por tres bocetos o estereotipos de disco hasta llegar al que tenemos ahora. Estoy muy contento porque ha sido un trabajo muy arduo. Es una bendición y también una maldición porque nos enroscamos mucho para hacerlo, pero nos hizo crecer a los que formamos parte del proyecto. Estoy ansioso por estar tan cerca de abrirlo al mundo y que la gente lo reciba.

¿Por qué pasó tanto tiempo desde la presentación de Anonimato hasta El don?

Cuando hice Anonimato tenía ganas de rodaje y desarrollar un tipo de presentación en vivo que necesitaba. Por suerte pude exprimir la vivencia del vivo de ese disco. Los discos están para ser tocados, para nutrirse y crecer. No es como un una hoja que se va de un día para el otro, sino que tiene que tener su recorrido y creo que fue una gran carta de presentación para introducirme a la escena del rap y fabricar mi espacio. Cuando quise hacer El don quería dar un salto de todas las aristas visuales, de sonido musical, construcción artística, skills como rapero y la verdad es que no tenía las herramientas ni la capacidad para hacerlo. Consolidar eso me tomó tiempo. Los discos, cuando son obras con cierta búsqueda de sonido, necesitan su maduración y no se puede forzar. Si lo hubiese hecho antes, ya no estaría conforme porque sentiría que me apuré con los tiempos. Tuve que sentarme a esperar, madurar y buscarlo como corresponde. Fue un camino evolutivo, artístico y humano que tomó cuatro años. 

¿Sentís que es tu mejor obra hasta el momento, teniendo en cuenta los otros dos álbumes [El origen y Anonimato]?

Hay días en los que realmente siento que sí, más que nada por mis habilidades y mi aporte basándome como MC. Creo que es mi mejor versión a nivel artista. Por otro lado, también siento que la gente va a conectar y darle espacio. Cada uno tiene derecho a enamorarse del capítulo del artista que más le guste y hacerlo propio. Por mi parte, le puse toda mi energía, mi enfoque y todo mi amor. Hay resultados muy positivos de lo que ha sido esta etapa de gestación del disco.

¿Cuál es la diferencia entre hacer un single y un álbum? Más allá de que un disco lleva más tiempo y es más conceptual, ¿qué cambia a la hora de crear las canciones?

Una canción puede tener una impronta un poco más libre y brillar como una obra única. En cambio, un disco tiene que contar un micromundo. Hay un micromundo de audio, de historia, de relato y de discursiva. No podemos poner como cosas muy desligadas entre sí, porque si no no se entendería la historia. Es como cuando ves un capítulo de una serie o ves una película. Las dos son piezas que tienen peso, pero una película tiene que tener un relato más sólido, un encadenamiento que en un tiempo corto cuenta una historia.

En el videoclip de “Josear” se ve un concepto nativo argentino y la historia del desarraigo de las familias del norte del país. Sin embargo, en otras canciones hacés referencia a la escuela del rap norteamericano. ¿Cómo hacés para mezclar la esencia del rap norteamericano con el barrio argentino?

Los años que tiene la cultura del rap en Norteamérica hacen que sean referentes de desarrollo de conceptos, de audios y de trabajo. Sin embargo, me enorgullezco de ser latino y de contar las historias y las vivencias de los latinos. Hay una fuerza que tiene el rap en Latinoamérica que es muy auténtica y de un gran sentido de pertenencia. Esta música nos pertenece cada vez más y gente de distintas edades se siente interpelada y conectada con los artistas de su país y de sus barrios. Aspiro a trasladar ciertos flows que tienen los norteamericanos, pero sin dejar de relatar el mensaje que tiene el latino. La palabra del rap latino es muy poderosa y trato de rendirle culto. “Josear” es un un buen espejo de eso.

¿Cuál es el significado que le das a “josear” y cómo se lo explicarías a una persona que no está familiarizada con el concepto?

“Josear” es un término que viene de hustle y tiene que ver con mover en las calles de forma legal o ilegal como lo aplicaban los norteamericanos. Ese término fue trasladado a Puerto Rico y a Colombia y los latinos agarraron el término, lo desdibujaron un poco y se armó la palabra “josear”. Vendría a ser como hacer la chamba o, como puede decir el argentino, laburar. Es un término que hace alusión al trabajo, emprender y ganar su pan de forma segura. Esa era la idea que queríamos transmitir con “Josear”, el hecho de estar enfocado en el objetivo de uno y creer en lo que uno tiene para dar.

Foto cedida a Montevideo Portal

Foto cedida a Montevideo Portal

¿En qué momento de tu vida te encuentra este disco y qué lugar ocupa?

El don ocupa un gran momento de lo que es mi vida. Son cuatro años gestando este material y hoy en día muero de ganas de presentarlo por todos lados y compartir la experiencia. Está súper conectado con mi presente y con lo que estoy viviendo en este momento.

¿Qué esperás del público uruguayo?

Para Uruguay solo tengo palabras de amor porque es un país que siempre me recibe con cariño y me hace sentir querido. Lo he dicho muchas veces: es mi segunda casa. Fue el primer país al que tuve el gusto de visitar e ir a presentarme con mi música hace un par de años. Desde el minuto cero me acompañan en este sueño que es mover mi música y el arte que amo por el mundo, así que siempre que voy trato de dar lo máximo y estar a la altura de ese momento. Espero que puedan estar conectados con el show que les llevamos y estoy muy contento de todo lo que estamos haciendo para que sea posible. Sé que una vez más me voy a encontrar con esa energía positiva, rapper y energética que tiene Uruguay.

Por Agustín Frugoni
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