El ensayo busca lo perfecto. Está pensado para eliminar, hasta donde se pueda, la posibilidad del error. ¿Pero por qué le tenemos tanto miedo? El ser humano le teme de manera inevitable, como un acto reflejo o de supervivencia, a lo desconocido. Aquello que no puede prever, y que escapa de su control. 

Adrián Berra desafía estos instintos de supervivencia. Para él, el error es una puerta que se abre. La posibilidad de "sacar la inercia de hacer las cosas como las conocemos". Cuenta con 20 años de carrera musical, una cargada de pensamiento crítico y expresión, con la que muchos se sintieron en sintonía. 

El cantante se presenta este viernes 4 de octubre en Montevideo, como parte de una gira que busca darle un cierre a su álbum de 2023, Respirar bajo el agua. El show tendrá lugar en la Sala del Museo del Carnaval, y las entradas pueden adquirirse aquí

Cortesía de producción

¿Cómo definirías tu carrera hasta el día de hoy?

La definiría como un camino, como una compañía. La música fue compañía para mí en todos estos años de crecimiento, de búsqueda, de cambio de etapas. La música me acompañó en distintos momentos de la vida, así que de alguna forma si la tuviera que definir, la definiría como compañía. Fue forjando mi manera de vivir.

Tu música fue utilizada en varias ocasiones con fines políticos o de denuncia (documentales sobre educación libre, etc). A la hora de componer, ¿buscás esto, o solo es una vía de expresión personal?

No, para nada. La verdad es que cuando compongo no tengo un fin determinado, sino que busco expresar algo que siento, o que tengo adentro para sacar. Mis canciones creo que todas tienen una postura de alguna forma, en general con la vida misma, pero pasa con todas las canciones de todos los artistas. No las hago con un fin determinado. Me parece que las canciones en este caso vinieron como a acompañar procesos que se venían desarrollando por otros lados, como en el caso de Educación prohibida, o algunos otros documentales en los que entraron mis canciones. Vinieron para acompañar esos procesos, pero no están hechas para eso directamente.

¿A qué se debe tu interés por tocar en espacios alternativos, como casas o jardines?

Tuvo que ver más que nada con mis inicios. A mí me gustaba mucho la idea de poder estar cerca de la gente que nos venía a ver, más que nada también cuando eran conciertos más pequeños. Me parece que eso era más viable, más posible, y hay algo de la compartida y demás, que a mí siempre me gustó. Entonces la posibilidad de salir de los teatros o salas convencionales, en ese momento me pareció muy atractivo. También incluso para ir conociendo artistas y músicos.

Me parece que es algo que después, con el curso de los años, se volvió más común, esto de tocar en espacios más alternativos. Yo también vengo de una generación acá en Argentina, que vino después del Cromañón. Se habían cerrado las salas y demás, y nos siguió la posibilidad de buscar espacios más cotidianos para tocar. Hacíamos conciertos en balcones, veredas o livings. Eso que se fue dando más que nada por una necesidad, se volvió también una búsqueda estética en su momento.

¿El lugar del toque influye en cómo lo recibe el público?

Nunca es lo mismo. Yo creo que cada cosa tiene su energía y su impronta, así como sus cosas mejores y peores. No lo pongo como algo bueno o malo, sino distinto. Me parece que la cercanía con la música y el artista, siempre es para bien. Todo lo que es estar cerca de la persona tocando, me parece que siempre hace a la experiencia un poco más íntima, y eso tiene mucho poder. También los lugares grandes con muchísima gente, y toda la energía comunitaria de lo colectivo tienen su poder. Pero son cosas distintas, y trato en lo posible de poder habitar las dos, mientras la música me lo permita.


¿Cómo cambió el público a lo largo de los años?

Yo empecé de muy chico a hacer mi música, y de forma muy artesanal, muy independiente. Así que aunque todavía soy joven, hace muchos años que lo vengo haciendo de manera independiente, muy como hormiga también. Creo que lo que sí sucedió, fue que el público fue creciendo conmigo también. Disco a disco aparece gente nueva, y me gusta cuando se suma la gente joven también. Pero sí, yo cuando tocaba cuando tenía 23- 24 años, tocaba para un público muy más adolescente, y hoy que ya tengo casi 40 siento el público ha crecido conmigo, y que se ensancha. Porque la gente de 20 sigue viniendo, pero es cierto que sí siento un público más cercano quizás a mí, y eso me parece que es natural también.

Tuviste un taller llamado "Música para no músicos”, sobre la importancia de lo lúdico en el arte. ¿Por qué es importante?

Ese es un taller que lo hice durante 10 años. Hace un tiempito que no lo estoy realizando, pero me encantó. Tuvo que ver con una experiencia de trabajar en un colegio con niños chiquitos, de cuatro años, y me planteé el desafío de poder llevar esa experiencia y compartirla con la gente grande, con la adultez. El enfoque es otro, pero el lenguaje es el mismo, y el arte tiene algo muy hermoso, que es como el deporte. Tiene que ver con la creatividad, con el juego, la coordinación, la creación, el azar, el error, y me parece que el lenguaje artístico en ese sentido es muy necesario para la vida.

Por eso, el enfoque lúdico que te permite el arte, muchas veces no te lo permiten otras áreas de tu vida. Si vos sos cirujano no podés decir: "Bueno, voy a operar con la mano izquierda, a ver qué siento". Pero el arte te permite buscar, te permite probar, y te permite amigarte con el error sin demasiadas consecuencias, porque prueba y error, eso es la creación. Poder llevar ese concepto y habilitarlo, algo que los niños hacen todo el tiempo, que es probar y explorar, poder llevarlo a un ambiente seguro, que es el de la música. Y con la gente adulta es muy hermoso, porque es el arte en sí mismo, pero el arte adentro de la vida de la gente, y siento que eso modifica muchas áreas de la vida cotidiana de las personas.

¿Dónde ves el error en el arte?

Todo lenguaje tiene sus códigos y acuerdos. Cualquier cosa por fuera de ese acuerdo, en un principio la gente lo toma como un error. Si yo en vez de decirte "lengua", te digo "luenga"... con mi hija por ejemplo el otro día estábamos jugando a la mancha y me dijo: "no tenés espacatoria". Cualquier persona lo toma como algo por fuera del código, como una equivocación. Esa es la primera sensación que nos genera, "dijo mal la palabra". Pero si a partir de eso podemos generar otro código, otra búsqueda u otra exploración, de golpe lo que parecía un error puede llegar a ser un punto de partida nuevo, hacia un nuevo orden, hacia un nuevo criterio.

Porque si de repente agarramos todas las palabras y las damos vuelta, ya no es un error, sino una decisión estética. La idea del error me parece que tiene la oportunidad de proponerte nuevas decisiones, y formas de aprender a mirar. En la medicina hay muchos casos de cosas que se crearon por error, y hay algo de eso que me gusta, que es de alguna manera sentir que el error es parte de una búsqueda, entonces no hay error. Te puede abrir nuevas ventanas y posibilidades, quizás mucho más interesantes que las que ya conocemos.

¿Destacarías la decisión estética de lo alternativo, sobre los productos del azar?

Total, es que el azar me parece que te permite mirar de otra manera. Yo lo que rescato en el error es la posibilidad de búsqueda, la posibilidad de sacar la inercia de hacer las cosas como las conocemos. Porque muchas veces pasa, en un solo de guitarra uno toca la nota de al lado de la que quería, y cuando te das cuenta es más interesante que la que ibas a tocar. Hay algo de eso, de todas las posibilidades nuevas que no contemplábamos, que te permite un supuesto error. Cuando uno no lo corrige de entrada, sino que lo habita, quizás ahí atrás hay mucha información interesante.

¿Qué particularidades tendrá el próximo show en Montevideo?

A Montevideo estamos yendo con la banda completa, estamos despidiendo un disco que se llama Respirar bajo el agua. El año pasado hicimos toda una gira de teatros y de salas con la gente sentada, y en este caso estamos planteando una gira con la gente parada, y eso me entusiasma porque nos propone a nosotros hacer una búsqueda diferente de show. Estamos despidiendo este disco, en ese contexto de levantar a la gente de los asientos y verlos con la banda completa y con canciones nuevas, adelantos de lo que se viene, y rescatando algunas canciones viejas que habían quedado fuera de la lista del año pasado. Es un concierto muy especial.