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Música
Bandas sonoras

El disco de Luciano Supervielle que junta bandas sonoras del cine y episodios de su vida

Luciano Supervielle presenta su último disco, Épisode, en el Teatro Solís el 2 y 3 de junio.

27.05.2022 16:06

Lectura: 13'

2022-05-27T16:06:00
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Por Federica Bordaberry

Hay algo que tienen en común Pablo Banchero, Luis Ara, Federico Lemos, César Charlone, Enrique Fernández, Boki & Chelo.

Hay algo que tienen en común, también, sus piezas audiovisuales: Criollo (2019), 12 horas 2 minutos (2013), Artigas: la redota (2011), El baño del papa (2007), La mer secrète (2018).

Eso, lo que tienen en común, es que tienen la participación de Luciano Supervielle en la banda sonora. Aunque eso también lo tienen en común otras películas, una adaptación de La Tregua de Mario Benedetti al ballet y, en algún momento, puede que lo tenga la Comedia Nacional. Entonces, lo que realmente tienen en común, es que parte de las bandas sonoras de esas películas están puestas en el último disco de Supervielle, Épisode.

Ese disco reúne una selección de música original para cine que Luciano fue componiendo a lo largo de muchos años. Van desde documentales y ficciones, hasta películas y un cortometraje. Ese disco podría ser, perfectamente, un abanico. Podría ser, cuando abierto, un conjunto de episodios marcados en la vida de su autor, tanto a nivel creativo como a nivel personal.

Lo que sucedió allá, en el cine, marcó y nutrió el estilo de Supervielle como músico individual y a su colaboración con Bajofondo.

Este disco, Épisode, es el que estará presentando de forma única el 2 y 3 de junio en la sala Zavala Muniz, en el Teatro Solís.

¿De dónde sale la inquietud artística de juntar la música que has hecho para cine?

Es una colección de música que vengo acumulando desde hace muchos años. He tenido la inquietud de mostrarla porque es música que es importante para mí y no se conoce. Si no viste las películas, no tuviste acceso a esa música, e incluso mirando las películas, muchas veces, es música que pasa desapercibida. Sin embargo, tiene una importancia en la construcción de mi estilo porque es paralela a mis discos, paralela a los discos de Bajofondo y toda esta música acompaña todos esos procesos de búsqueda, de sonoridades, y hay como un diálogo directo entre estas músicas y la músicas que mas se conocen de mí.

¿Por qué Épisode de nombre?

Hace referencia a que elegí ciertas películas que también representan momentos, episodios, de mi vida muy marcados a nivel creativo y a nivel personal. Son momentos que van desde la época del Baño del papa en 2009, en la que yo estaba en cierto proceso creativo, más adelante la de Artigas y, después, la de Criollo que es de hace un par de años, mucho más actual, y marcan episodios o momentos creativos muy específicos y tiene un poco de eso también, de visitar ciertos momentos precisos de mi carrera.

¿Cómo te llegó la propuesta de cada una de las bandas sonoras?

Empezaría por decirte que este disco es una selecció. Obviamente, tenía mucha música acumulada, son muchos años. Entonces, un poco la selección caprichosa tiene que ver con haber elegido música que funcionara fuera del contexto de la película tambien. Hay un montón de música que no tenía sentido meter en un disco porque si la sacás de ese contexto deja de funcionar.

Entonces, ya ahí hay como una elección en cuáles son las películas que aparecen y, sobre todo, cuáles son las músicas de esta película que, quizá no son las más representativas dentro de las películas, pero sí me parece que tienen un sentido aisladas de las películas. 

En el disco aparecen las músicas en orden anti cronológico, desde lo mñas reciente hasta lo mas antiguo, y la más reciente es la película Criollo, que es una película de Pablo Banchero, un documental que hice durante la pandemia. Fue una propuesta que, si bien es un documental en principio sobre la gastronomía en Uruguay, tiene un tratamiento muy cinematográfico y tenía como lugar para mucha libertad creativa. Criollo lo hicimos en conjunto con Luis Angelero, que tuvo una participación fuerte.

El documental Doce horas dos minutos es del transplante de órganos en Uruguay, dirigida por Luis Ara y Fede Lemos, una película dura. Me costó. Es un documental que trata algunas vidas difíciles, algunas que terminan en un lugar más luminoso, otras no tanto, y me costó bastante hacer ese documental, pero me parece que visibiliza una situación muy compleja y que necesita ser visibilizada, justamente. Por eso me pareció muy interesante participar de ese proyecto.

Después esta la ficción Artigas: la redota, que es una película de Artigas, de César Charlone, que es quizá la película, a nivel de tratamiento musical, más old school, en el sentido de que es una película de suspenso. Tiene prácticamente música todo el tiempo y no solo música, sino sonorización, climas. Fue muy divertido hacerlo porque, además, César me hizo participar del germen de la película. Me dio un guion sin terminar como insumo para empezar a trabajar y eso me permitió que, cuando se empezara a filmar la película tiempo después, César ya estuviera como empapado de la música que yo le estaba proponiendo. Me hizo participar del lado creativo desde una etapa muy temprana, que estuvo buenísimo.

El baño del papa fue muy diferente. Es una película que hicimos la música junto con Gabriel Casacuberta. Nos encontramos con una película que ya estaba terminada y estaba editada. Fue un trabajo mucho más arduo y con los directores de tratar de replantear el funcionamiento de la música y el universo sonoro nuevo. Estuvo buenísimo, a nivel creativo súper estimulante, pero es como otro proceso muy diferente al de las otras películas.

Después aparece ahí un pequeño cortometraje que me parecía interesante agregar, es un pequeña ficción que dirigieron Boki & Chelo, una dupla creativa muy interesante para mí, de la escena uruguaya, y me interesaba incluirlo porque acompaña un proceso creativo. Se vincula mucho con cosas que yo estaba haciendo paralelamente. Eso tiene mucho que ver con un concierto que hice en el Teatro Solís, con orquesta, en el que estaba trabajando con poesía de Julio Supervielle, mi tío bisabuelo. Dentro de esa búsqueda aparecía esta música que nunca fue editada hasta ahora, pero que acompañaba ese proceso creativo. Quedaron muchas cosas afuera, obviamente, pero hay cosas que funcionan en el contexto para el que fueron creadas y si las sacás de ahí ya no tiene tanto sentido.

¿Cuál fue la más desafiante de estas bandas sonoras?

Es difícil decirlo porque fueron procesos diferentes que tuvieron tiempos diferentes. Por ejemplo, Artigas: la redota quizá fue el proceso más largo en el sentido que, desde que empecé a trabajar sobre el guion hasta que se empezó a editar, pasaron dos o tres años. No es algo que hice de corrido, hubo etapas de pasar a hacer otras cosas y retomar después. El baño del papa fue quizá más exigente porque nos encontramos en una etapa muy avanzada de la producción de las película, entonces teníamos ciertos deadlines ahí que había que respetar. La película Criollo, en pandemia.

Todo lo que te estoy diciendo está relacionado con los tiempos de trabajo porque, después, a nivel creativo de desafío artístico todas son desafiantes. Todas tienen su sentido, hay que encontrarle la lógica y hay que encontrar de qué manera solucionar. A mí me gusta hablar en términos de solucionar cuestiones musicales porque la música, en definitiva, más allá de que esté buena o no, lo que hace que sea buena música de película es que funcione en el contexto en el que está. Ahí está el mejor desafío y el mayor interés de la película para cine.

Contame de la portada del disco.

Esa portada fue una idea de las diseñadoras que querían marcar un tipo de emoción en la tapa y me mostraron distintas fotos de niños, algunos llorando. Hubo  una cosa ahí que conectó mucho y cuando fui a buscar fotos mías encontramos esta que marca un momento muy preciso de mi vida. Yo ahí tengo seis años y la foto es sacada por mi madre y en el fondo están mi padre y mi hermana. Yo estoy como con una actitud muy emocionada y tenía que ver con eso, con un episodio muy específico de mi vida.

En la descripción del disco dice que estas canciones “ han nutrido silenciosa pero profundamente el estilo de sus discos”. ¿Dónde se podría ver eso? ¿Es evidente?

Hay ideas que están ahí planteadas que son ideas que despuñes se pueden detectar en otros proyectos míos. Concretamente, hay una música que hice para la banda sonora de 12 horas 2 minutos que está ahí en el disco que es el punto de partida de un tema que hice después para Bajofondo, en el último disco. Hay muchas ideas ahí planteadas que me sirvieron para laburar en discos de Drexler, por ejemplo, haciendo arreglos con eso climático y cinematográfico que aparece a veces en los discos en los que trabajo. Tiene mucho sustento en estos trabajos de investigación y vice versa. La música de Criollo está mucho más relacionada a lo que estoy haciendo actualmente. Relacionado, sobre todo, con mi disco Suite para piano y pulso velado. Ahí escuchás sonidos y recursos creativos muy cercanos a esta etapa en la que me estoy desarrollando en este momento.

¿Viene primero la música de banda sonora o la otra, la de tus discos?

Cada proyecto es para mí igual de importante. Más allá de que tenga, más o menos, resonancia, porque son proyectos que hago con muchísimo esfuerzo creativo y de tiempo, de trabajo y de atención. Lo mismo cuando hice la música para el ballet cuando hicimos la adaptación de La Tregua, o en este momento que estoy trabajando para la Comedia Nacional, o para teatro. Son trabajos en los que uno pone mucho de sí y  un nivel de compromiso total. Va por ahí a la hora de elegir los proyectos en los cuales me pongo a trabajar, tiene que ver con eso tambien, cuánto me estimulan y cuánto me comprometen a dar todo lo mejor que pueda. Creo que va por ahí. Por eso, no diría que estas músicas son más o menos importantes que la música que está en mis disco. Son complementarias.

En ese sentido, como dice la descripción, este es un disco “de música funcional”, pero va más allá de la historia que quería contar. También es funcional a la obra de tus discos.

Obviamente, el marco de trabajo de cada proyecto determina mucho el resultado. El trabajo creativo más difícil, o más complejo, es también delimitar ese marco de trabajo para cada película. No es lo mismo hacer música para un disco, en el que igual te generás un marco de trabajo, pero mucho más personal, que tiene mucho más que ver con tus inquietudes artísticas.

Cuando hacés música para una película, estás trabajando en conjunto con un equipo creativo, con el director, la directora de la película, pero también con los responsables de las distintas áreas creativas, sonido, fotografía, en fin. Es un trabajo colectivo. Eso, quizá, sería una diferencia esencial del tipo de trabajo. Pero, igualmente, vos cuando hacés un disco, ese disco es un recorte. Es como una miniatura de una búsqueda mucho más amplia. En realidad, lo que va a parar al disco termina siendo un resumen de una búsqueda mucho más amplia. Dentro de esa búsqueda más amplia aparecen estos proyectos paralelos que no llegan a ver la luz como música, como disco, pero son proyectos que acompañan ese proceso de búsqueda. Por eso te digo que están tan vinculados a mis discos, porque son en paralelo.

Si en el orden de las canciones aparece primero Criollo, 12 horas 2 minutos, Artigas: la redota, El baño del papa, La mar secrete, ?por qué vuelve a aparecer una última canción de 12 horas 2 minutos? Aparece al final y, además, es una presentación de personajes.

Esa excepción a la regla tiene que ver con que también es un disco que pretende ser un disco autónomo de las películas. Entonces, si bien es bastante heterogéneo en los estilos, porque tambien recorre distintas épocas de mi proceso creativo, traté dentro de la selección de las músicas y la adaptación al formato del disco, de tener cierta unidad, de contar una historia en sí misma. Es que también me parece una buena manera de terminar el disco con esa música y, de paso, comento que ninguna de estas músicas que aparecen en el disco están literalmente sacadas de la película. En las películas estas músicas aparecen de otras maneras, de otras estructuras. También hay como un trabajo al armar este disco de darle un formato a las canciones, más como con un formato que tenga sentido como un disco.

Hablemos del show que se viene, ¿cómo se arma un show de música que tiene base en lo visual?

Va a haber una fuerte presencia de lo visual. Voy a proyectar momentos de las películas, voy a utilizar muchas visuales que ha hecho Agustín Ferrando, también socio creativo con el que he laburado mucho, creador de Tiranos Temblad. Hemos colaborado mucho en conjunto. Yo trabajando en proyectos de él y él en proyectos míos.

Es un disco especial este porque cuando empecé realmente a tener la inquietud de mostrar esta música, no me lo había planteado como un disco, sino como una colección de temas y fue Mauro de Little Butterfly Records que, cuando le comenté esta idea, me sugirió de darle forma de disco y realmente plantearlo como un disco. La realidad es que no es un disco con el que yo vaya a hacer gira de presentación. Osea este concierto es un concierto único, no lo voy a repetir. Entonces, me voy a tomar la libertad de, si bien es un concierto de música y con imágenes, hablar un poquito de algunos procesos creativos que me llevaron a llegar a esas soluciones musicales para las escenas, deconstruir un poquito ahí ese proceso. Me parece que puede ser interesante, no es un concierto normal este, me tomo este tipo de libertades por ser un concierto tan único.

¿Qué hay que esperar del show? ¿Cómo hay que irlo a ver?

El disco esta planteado como una música. Yo lo quise aislar de las películas, justamente, para que cada persona se haga su propia película y que escuchando cada música le inspire un poco eso en el texto que yo había acompañado en el disco. En este concierto voy a direccionar esa inspiración que pueda generar la música. Me parece que es un concierto que, a mí por lo menos, me estimula pila tocar toda esta música que nunca toqué en vivo y seguramente no vuelva a tocar nunca más. Me parece un ejercicio re lindo. Voy a tener un par de invitados. Me parece que es un concierto también muy accesible para niños y niñas, porque es como muy cambiante y va a tener mucha información variada. Va a ser, creo yo, un concierto bastante entretenido también.

Por Federica Bordaberry