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Música
Un diario personal

Yami Safdie, la artista detrás de "Sur", un disco dedicado a mezclar lo urbano y lo latino

La argentina se estará presentando en La Trastienda de Montevideo el próximo 18 de mayo, trayendo su disco "Sur" al show en vivo.

13.05.2024 17:40

Lectura: 9'

2024-05-13T17:40:00-03:00
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Por Federica Bordaberry

Las cigarras en el patio un domingo de verano. Los gritos de su hermano menor, cuando era niño. El camión que pasaba por la puerta de su casa diciendo con un altoparlante "¡vendo, compro puerta, ventana, silla vieja!". Su padre escuchando León Gieco. Películas de Disney, con su música. Su abuelo escuchando tangos y folklore en casete. 

Eso, en la infancia.

Los sonidos del boliche, de las fiestas. El reggeatón y la música urbana. Los Jonas Brothers y la música teen de Disney. El teatro musical. La exploración y el amor aún más fuerte por la música.

Eso, en la adolescencia.

Los sonidos de la ciudad. Los autos, las bocinas. Los beats en el estudio donde graba. El click en el auricular que se pone cuando sube al escenario para tocar en vivo. Los aplausos, la gente gritando. 

Eso, ahora. 

Yami Safdie (1997) creció en Haedo, en la Provincia de Buenos Aires. Estudió canto y teatro musical desde los 9 años y, en su adolescencia, en el Conservatorio Alberto Ginastera. Con más años, más grande, cursó la Licenciatura en Artes Escénicas. Pero la razón por la que sus letras y su voz llegaron a los oídos de la gente no fueron esas (aunque seguramente aportó). 

A los 19 años, Safdie empezó a subir covers de canciones a sus redes sociales. La audiencia y los seguidores, de a poco, empezaron a crecer en medios como Instagram y TikTok. Aunque el despegue no fue enseguida. Tanto es así que, de 2018 a 2020, trabajaba como animadora de fiestas infantiles, usualmente disfrazada de princesa de Disney.

Pero, tras la pandemia, los covers y su popularidad, en 2021 firmó un contrato con Warner y empezó a sacar singles, que fueron canciones originales como "Caminar Sola", "Flashear", "FC" y "Pa´ Quererme Así". Y, en 2022, apareció su primer disco, Dije que no me iba a enamorar, donde aparece "El bolero" en colaboración con el reconocido artista de música urbana, Milo J.

En 2023, apareció Sur, su segundo disco y el más reciente, que mezcla sonidos pop y urbanos con ritmos rioplatenses como el tango o la chacarera. Allí aparecen colaboraciones con artistas tan diversos como L-Gante, DannyLux, Leo Rizzi, Omar Montes o Gustavo Santaolalla. 

De la pantalla y los covers, a los shows en vivo y a los discos. Este próximo 18 de mayo Yami Safdie se estará presentando en La Trastienda Club de Montevideo (entradas acá). 

Foto: cortesía de la producción

Foto: cortesía de la producción

Quería empezar hablando de Sur, tu último disco del año pasado, que obvio que tiene sonidos pop, pero también tiene sonidos muy de nuestro sur. ¿Por qué hacerle un homenaje así al sur del mundo?

Es música que siempre estuvo presente en mi vida y creo que en la de casi todos los latinoamericanos de alguna forma u otra. Es nuestra música y por ende siempre está presente. A mí siempre me gustó mucho, siempre conecté mucho con la música latinoamericana y argentina en particular, pero estaba en música que yo escuchaba y no en música que yo hacía. Y creo que la primera vez que me acerqué un poquito a esto fue con el bolero, en mi primer disco, que tiene sonidos de bolero, de tango también, y como vi que mucha gente conectaba tanto con eso dije "bueno, capaz que acá hay algo que está bueno para seguir explorando y así fue". La verdad que empezó como un juego con mi productora en el estudio de probar sonidos, una especie de chacarera, una especie de samba fusionada con otras cosas y así terminó saliendo el disco con ese concepto justamente de jugar fusionando los sonidos y de homenajear a la música latinoamericana y a Argentina, que creo que se lo merece también, que está bueno que la recordemos. 

Son géneros que, a priori, son bastante difíciles de mezclar con pop. Uno en el imaginario pone pop de un lado y estos géneros más clásicos latinos de otro, ¿cómo hiciste para lograr esa mezcla?

Simplemente siendo yo. La verdad es que era mi versión de cómo haría yo una samba, o cómo haría yo una chacarera, o una salsa, o lo que sea. Y creo que la diferencia está, desde la producción, hay un bajo mezclado ponele con un bombo legüero, y después efectos en la voz, usar autotune a propósito para que suene con esa fusión, pero sobre todo creo que está en mis melodías y en mis letras, y en las formas que yo tengo de escribir que es mucho más del palo del pop. 

Has colaborado con artistas de todo tipo, L-Gante, Milo J, Santaolalla. Hay un espectro muy diverso, ¿qué buscás en un artista para que te interese colaborar con él o con ella?

La verdad es que simplemente me tiene que gustar su música. No busco mucho más. Y, obviamente, que sea acorde a la canción y a lo que estoy buscando lograr con esa canción en particular, porque que se yo, capaz me gusta mucho un artista, pero no tiene nada que ver con ese tema, entonces será para otro más adelante. Pero me gusta colaborar con gente que admiro y que escucho, y ese es mi único requisito. Bueno, y que sean buena gente, obviamente, gente con la que sea agradable trabajar. 

Por lo que he leído hasta el momento, dentro de tu universo sonoro entra tu abuelo escuchando tangos en casete y folklores argentinos, pero también música de Disney y música bien norteamericana como pueden ser los Jonas Brothers, que son muy teen, muy pop, ¿qué ha tenido más peso en ti, el norte o el sur?

Desde chiquita yo te digo que es el norte, si bien el sur siempre estuvo presente. Yo tenía más esa aspiración, ese fanatismo por lo gringo, y de grande fue que volví a conectar con el sur, simplemente escuchando música e investigando. Y me generó como esta nostalgia de acordarme de chiquita escuchando eso. Y conecté de una forma diferente, y ahí es donde me puse a pensar cómo esa música siempre estuvo presente, pero quizás nunca le di el lugar que se merecía o que podría haberle dado. Entonces, fue como una reconexión ya un poco más adulta. 

Foto: cortesía de la producción

Foto: cortesía de la producción

Si antes hacías covers en formato single, ahora hacés discos y los presentás en shows en vivo. ¿Qué diferencias hay entre ser artista de una manera y de otra?

Es loco porque a través de la pantalla estás medio protegida, más o menos, igual, pero podes grabar varias veces lo mismo. Si no te gusta, lo hacés de nuevo. Eso de alguna forma te protege, pero a la vez también te expone a absolutamente todo el mundo y hay haters y gente que capaz no le gusta lo que hacés. En cambio en el show está en vivo, entonces está la adrenalina de que no podés hacer las cosas dos veces, ya está, pero a la vez es gente que realmente tiene ganas de estar ahí y que la quiere pasar bien, y que le gusta lo que hacés. Entonces, es precioso. Yo recién ahora estoy descubriendo todo ese mundo de tocar en vivo, porque yo empecé en la pandemia y muy atrás de la pantalla siempre, y lo que más me gusta en el mundo es poder escuchar que la gente se sabe las letras que yo escribí. Todavía me parece muy loco y me sigue emocionando. 

¿Y qué tiene en común?

Que es música y que estás conectando con gente. Ya sea cara a cara, o a través de una pantalla, hay una conexión ahí que sucede entre el que escribe la canción, o el que canta la canción, y el que la escucha y siente algo. Creo que eso es también lo lindo de las redes, que podés hacer que otra persona sienta algo estando a kilómetros.

El pop tiene un lugar súper comercial, actualmente, que por ahí antes no lo tenía. Y, a veces, se especifica mucho en las modas, o en las tendencias, más que en la honestidad artística. ¿Cómo se hace para no perder ese lugar?

Es difícil porque, sobre todo en la escena en la que yo me muevo, está muy presente. No deja de ser una industria y es lógico y está muy presente siempre como la mirada del público, de si esto pega o no pega, si nos conviene más hablar de esto, o de esto otro. Y yo creo que es un poco una negociación. Capaz que hay cierto beat que funciona mejor que tal otro, pero cada uno tiene sus propios límites. Quizás, en las letras, sobre todo, ahí tengo mi límite yo, ponele. De yo tengo ganas de hablar de lo que yo tengo ganas de hablar, y lo voy a decir como yo lo quiero decir. Y la verdad que no me importa si no es tan family friendly, o si a tal no le gusta, o si no va tanto para la radio. Pero sí entiendo que capaz que hay otros artistas que lo tienen todavía más presente eso de que es un trabajo y el querer crecer y llegar a más gente, de estar pendiente de qué es lo más comercial y qué es lo que funciona mejor. Son distintas formas de verlo.

Has dicho ya que tus canciones son una suerte de diario íntimo, lo cual me hizo acordar mucho a Taylor Swift, ¿qué no te gustaría perder nunca a la hora de componer?

Eso. Me gustaría no perder nunca la honestidad y el escribir desde el corazón, y desde realmente la necesidad de contar algo y no escribir por escribir, o pensando en lo que va a pegar de lo que la gente va a escuchar. Sino realmente ser yo y hacerlo a mi manera.

Brecht, el dramaturgo alemán, decía que el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino que es un martillo para darle forma. ¿Para ti la música es eso?

Sí, un poco y un poco. Yo creo que el arte muestra un poco la realidad, pero a la vez elegimos qué mostrar de la realidad. Entonces, hay ahí una decisión que claramente se está tomando. Así que sí, pienso que sí, lo que cada uno elige contar o mostrar a través de la música de alguna forma influye después en lo que todos como sociedad terminamos escuchando, pensando y sintiendo. Así que ahí hay una responsabilidad y un ser consciente de qué estamos eligiendo decir y mostrar.

Por Federica Bordaberry